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22 julio 2008

Fiesta musical y gastronómica de los municipios de la ribera baja del Ebro


La cultura ha asaltado este martes el pabellón de la Diputación Provincial de Zaragoza en la Expo. Durante todo el día, jotas, cantos corales, representaciones teatrales o degustaciones culinarias han salpicado de arte y espectáculo la jornada destinada a ocho localidades de la ribera baja del río Ebro. En concreto, Bujaraloz, La Almolda, La Puebla de Alfindén, Leciñena, Nuez de Ebro, Perdiguera, Villafranca de Ebro y Monegrillo han planificado una jornada completa de actividades que ha amenizado el día en el pabellón.

El día ha comenzado vistoso, ya que un grupo de mujeres de Monegrillo ha paseado por la instalación con trajes típicos aragonesas “hechos por nosotras”, aseguraban. La coral de Perdiguera, el Grupo de Bolilleras y las jotas de La Almolda, o la rondalla y la coral de la Puebla de Alfindén han tomado el relevo y han colmado la expectación de unos visitantes que se han agolpado a las puertas del pabellón.

Las bolilleras se han instalado a las puertas del pabellón y explicaban a quienes quisieran escucharlas su pasión por este arte. “Podemos tardar dos meses en hacer una creación de éstas -decía una de ellas señalando a su pequeña obra donde se podía distinguir a Fluvi- y entre 60 y 300 bolillos”. “Laborioso”, comentaban a la espalda.

Monegrillo, por su parte, ha ofertada parte de su gustosa gastronomía, y ha obsequiado, entre jota y jota, con miel, queso y unas pastas llamadas Farnoso, “lo mejorcito de nuestro pueblo”, comentaba la señora que servía.

Por la tarde, el folclore aragonés ha continuado en el pabellón de la Diputación con las actuaciones del grupo de teatro ZuscoBusco de Leciñena, las jotas y la música tradicional del grupo Burx-ar-alux de Bujaraloz y la rondalla de Nuez de Ebro. Para saciar el apetito, esta vez ha sido las reposterías y tocinerías del municipio bujaralocense quien han hecho lo propio con una cuidada selección de sus pastas y embutidos.

"Traemos lo mejor de Bujaraloz: sus mantecados, sus bizcochos, su chorizo y su longaniza, y, sobre todo, sus coquitos, sus magdalenas y sus empanados, los más típicos del municipio", apuntaba una señorita vestida de baturra que repartía la comida. Entre los visitantes, satisfacción. Más de uno ha pedido la tarjeta de visita a las señoritas para repetir ya en Bujaraloz. "Sí que iremos, sí", comentaban.

Como complemento vespertino, Villafranca de Ebro ha demostrado en la terraza el arte de sus ciudadanos con ejemplos de bolillos y trabajos en mimbre. Éstos últimos los ha realzado un vecino de la localidad llamado Antonio Suárez, quien no ha dudado en afirmar que aprendió “mirando cómo lo hacían unos gitanos”.

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